
Desperté y ya no estabas ahí, todo había sido un sueño. Un sueño mágico y divertido. Me habría gustado dormir para siempre, soñar el resto de la historia, entender mis sentimientos y no despertar jamás.
Al abrir los ojos comprendí que había dejado un cuento sin final. En mi mente ordené cada una de las palabras para escribir el resto. Necesitaba soñar un poco más, lo intenté, pero era imposible. Di vueltas interminables intentando soñar de nuevo y concluir lo inconcluso.
Quise soñar despierto. Tomé una hoja y un lápiz, comencé a escribir…no pude. Lo único que venía a mi mente era tu recuerdo. Ya no estabas ahí, te habías convertido en un lindo sueño.
Recordé cada sonrisa, mirada, abrazo y beso que estuvieron presentes, también todo aquello que nos dijimos, y lo que no dijimos creí haberlo comprendido con tan sólo observar tus ojos.
Al darme cuenta de que por más que lo deseara me era imposible continuar soñando una lágrima corrió por mi mejilla lentamente, deseando alargar el momento.
Resignado decidí continuar despierto, enfrentar la realidad y esperar con paciencia la hora de dormir. Por mucho que ésta tardara, ni si quiera estuve seguro de dormir de nuevo.
No se si vuelva a soñar o no, pero estoy seguro de que fue un gran sueño. Un sueño que a pesar de haber quedado inconcluso, permanecerá intacto esperando a ser escrito hasta el final, aunque ello depende de que yo vuelva a dormir para encontrarte en mis sueños.



