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Creo en Dios. Soy apasionado, intenso e hiperactivo, disfruto lo que hago. Me gustaría cambiar el mundo; como no puedo, lucho por ser mejor persona. Si no cambio el mundo, al menos yo vivo el cambio.

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Archive for diciembre 2010

Desperté y ya no estabas ahí, todo había sido un sueño. Un sueño mágico y divertido. Me habría gustado dormir para siempre, soñar el resto de la historia, entender mis sentimientos y no despertar jamás.

Al abrir los ojos comprendí que había dejado un cuento sin final. En mi mente ordené cada una de las palabras para escribir el resto. Necesitaba soñar un poco más, lo intenté, pero era imposible. Di vueltas interminables intentando soñar de nuevo y concluir lo inconcluso.

Quise soñar despierto. Tomé una hoja y un lápiz, comencé a escribir…no pude. Lo único que venía a mi mente era tu recuerdo. Ya no estabas ahí, te habías convertido en un lindo sueño.

Recordé cada sonrisa, mirada, abrazo y beso que estuvieron presentes, también todo aquello que nos dijimos, y lo que no dijimos creí haberlo comprendido con tan sólo observar tus ojos.

Al darme cuenta de que por más que lo deseara me era imposible continuar soñando una lágrima corrió por mi mejilla lentamente, deseando alargar el momento.

Resignado decidí continuar despierto, enfrentar la realidad y esperar con paciencia la hora de dormir. Por mucho que ésta tardara, ni si quiera estuve seguro de dormir de nuevo.

No se si vuelva a soñar o no, pero estoy seguro de que fue un gran sueño. Un sueño que a pesar de haber quedado inconcluso, permanecerá intacto esperando a ser escrito hasta el final, aunque ello depende de que yo vuelva a dormir para encontrarte en mis sueños.


El corazón se abre, la mente se cierra; las dudas confunden, las ideas llueven. Es como un mar de argumentos, unos a favor y otros más en contra. Los sentimientos se envuelven en un inmenso océano de incertidumbre. Temor, tranquilidad, tristeza, alegría, esperanza, desesperanza… ¿Cuál de todos escoger?

El corazón se deja llevar, la razón busca el dominio. El tiempo ya no es. Lo que antes importaba ahora se desvanece en un río de ilusiones. El ritmo cardiaco aumenta, la tensión es grande. Ahora más que nunca el ser busca el equilibrio. No lo logra, la lucha sigue…

El interior se ha convertido en un campo de batalla, pero esta guerra es de ideas, ilusiones y la realidad, una lucha de pasiones. Algunas se esconden moribundas, otras, se mantienen, viven para forjar una victoria.

El ser…el ser ya no reacciona. Se sumerge en la profundidad de un abismo ¿A dónde ir? ¿Qué hacer? Las preguntas flotan por su mente como lo hacen las aves en el cielo.

Si tan solo la voz del alma le susurrara al oído la respuesta, si tan solo, le dictara las acciones. Él podría levantarse y dejar a un lado esta batalla para continuar con otra, la batalla de la vida. Desgraciadamente el alma aún no ofrece nada, no es que no conozca lo correcto, simplemente, el momento de darlo a conocer no ha llegado.
Una vez más el ser debe continuar luchando una guerra librada entre el corazón y la razón, así será por largo tiempo, o por lo menos, hasta el fin de su vida.
Hugo Yeshiel Ramírez García